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Todas las instituciones culturales deberán acoger a damnificados

jueves 09 de diciembre, 2010
El ministro Francisco Sesto dio la orden de asumir por lo menos un grupo familiar
La orden dada ayer por el ministro de Cultura Francisco Sesto fue clara: todas las instituciones culturales deben de prestar sus espacios para acoger a por lo menos una familia de damnificados que haya sido víctima de las lluvias que han caído en las últimas semanas en todo el territorio nacional. 

Así que, al papel que desde el lunes están jugando el Museo Alejandro Otero, la sede del Ministerio de la Cultura, la Casa Teresa de la Parra, la antigua sede de la Biblioteca Nacional y el Teatro Alberto de Paz y Mateos se le sumaran en los próximos días otros centros culturales. Todo esto bajo la consigna: “Chávez dio ejemplo. Nosotros lo seguimos”, según Sesto.

Y la orden causó efectos inmediatos: ayer personal del Iartes fue a inspeccionar la sede del Museo de Arte Contemporáneo para evaluar las salas u oficinas que podrían funcionar como refugio para las víctimas. Este hecho levantó las alarmas de las restantes instituciones museísticas. La preocupación vuelve a ser la misma: el patrimonio nacional.

“No se puede considerar solamente a las obras como Patrimonio. Los edificios que las resguardan también lo son. Y ninguno de los museos está preparado para asumir a tantas personas por un tiempo indefinido. Puede ser que a una exposición asistan 300 personas, pero no duermen aquí. No hay ningún plan de contingencia frente a esto”, dice un empleado de la Fundación Museos Nacionales que no quiso revelar su nombre.

Las bóvedas de los ochos museos nacionales tienen la capacidad de resguardar el total de la colección de cada una de las instituciones. Además, de las piezas que tengan en comodato de otros centros. 

Sin embargo, expertos en conservación aseguran que no pueden cuantificar los daños que podrían sufrir las salas de los museos al dejar de albergar obras, para alojar a familias enteras; pues con el simple hecho de que llueva, las piezas se ven afectadas.

“En una exposición podemos tener la garantía de seguridad. Pero si las personas pernoctan eso evidentemente supone un riesgo. Son personas ajenas al cuidado de las colecciones. No se sabe el tiempo que pasarán en las instituciones. Hay que suministrarles alimentos, por lo que pueden utilizar sustancias inflamatorias. Podría ocurrir un accidente. Esas cosas se deben de pensar. Los trabajadores de los museos estamos claros: el mensaje es ayudar y proteger a nuestros hermanos venezolanos, pero sin poner en riesgo el patrimonio nacional”, asegura otro trabajador.

Mientras se estudia la utilización de todas las instituciones, los refugios culturales se van adaptando a la situación. En las oficinas del Ministerio se han instalado o duchas y se ha controlado el aire acondicionado. Además, afirman que en la Casa Teresa de la Parra se encuentran en las mejores condiciones pues ofrece los servicios básicos de cualquier vivienda.

El número de damnificados varia según las situaciones de cada familia. Pero hasta los momentos las cifras que mantiene el ministro Francisco Sesto son: 136 personas en la antigua sede de la Biblioteca Nacional; 57 en el Ministerio, en un salón donde antes estuvo la editorial El Perro y la Rana; 59 en la casa Teresa de la Parra; 185 en el Teatro Alberto de Paz y Mateo; 47 personas en la nueva sede de la Biblioteca Nacional; 344 en el Museo Alejandro Otero.

Según lo afirma en la web del Ministerio de Cultura el viceministro de Fomento para la Economía Cultural, Pedro Calzadilla, “las instalaciones de los museos fueron durante el puntofijismo los templos de la oligarquía, eran sus espacios exclusivos y verlos ahora trocar en espacios que alberguen a nuestro pueblo debe ser motivo de satisfacción para nosotros. La experiencia de ver cómo el pueblo asumía aquellos espacios es algo hermoso”.

Dubraska Falcón

Fuente: El Universal

Discussion

3 comments for “Todas las instituciones culturales deberán acoger a damnificados”

  1. Tal vez Farruco haya quedado fascinado con la instalación TH2058 de Dominique Gonzalez-Foerster en el Turbine Hall de Tate Modern y haya querido hacer algo parecido. http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/dominiquegonzalezfoerster/default.shtm

    Sólo que la obra de Dominique se refería a una ficción postapocalíptica. La nueva farrucada no hace sino evidenciar la condición postapocalíptica del país, con esta farrucada se hace patente el proceso de destrucción que han llevado a cabo estos delincuentes en los últimos 11 años. Pobre país … como decía un articulo reciente en The Economist: “As recently as the 1960s Venezuela was the richest economy in Latin America. It has been reduced to a hand-to-mouth existence.” La imagen del Gego evacuado y de los damnificados con textos de sala lo confirman: en una país cuya población ha sido reducida a la subsistencia más básica, ¿para qué sirven los museos, para qué sirven las universidades, para qué sirve la cultura?

    Posted by Julieta González | December 12, 2010, 4:33 am
  2. Independientemente de mi opinión adversa hacia gran parte de la gestión de Farruco Sesto como ministro, el gesto de albergar a familias damnificadas en espacios culturales no me parece en absoluto un atropello al “inmaculado, supraterrenal, divino e intocable patrimonio cultural” (como me lo hacen parecer quienes se han sentido indignados por dicha acción). Ante esta emergencia nacional, ante el sufrimiento y la angustia de seres humanos, iguales a mi y a todos los ciudadanos de este país, no hay “Gego” ni “ARTE” que valga, si quienes se encargan de cultivar ese campo de acción se han olvidado del sujeto – pueblo, e incluso lo aplastan al nisiquiera tomarlos en cuenta, mas preocupados por saber “DONDE ESTAN LAS OBRAS, LOS REPORTES DE CONDICIONES DE LAS COLECCIONES y EL DESTINO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE VENEZUELA”, cuando estas personas (sujetos, no objetos) han perdido ¡SUS CASAS! ¡SU HOGAR! ¡SU MODO DE VIVIR! que poca humanidad y que gran mezquindad por parte de quienes hacen eco a esa protesta tan necia y banal, propia de quienes no han experimentado jamás la precariedad social como forma de vida, sino como forma de arte, en representaciones estetizadoras de la miseria.

    P.D: Está bien que haya una gigantografía de un mendigo durmiendo en la calle expuesta en “La Caja” del Centro Cultural Chacao, porque sólo es representación. Está muy mal que familias enteras de barrios cercanos al MAO azotados por las lluvias y derrumbes se refugien en sus salas de exposición, sólo porque es la realidad. Ese es el triste dilema de la escena local del Arte “pretendidamente social”.

    Posted by José Ramírez Guaigua | December 16, 2010, 1:48 am
  3. José – gracias por comentar.
    Agrego aquí un comentario que posteé en otro lado ayer en diálogo con una persona que estaba comentando sobre esta misma nota de El Universal…

    Este es un asunto súper compleja, alimentado, además, por rumores extremistas y la constante crónica de la muerte anunciada de los museos. Hay que saber separar una lenta mortificación museística de una situación de emergencia temporal. Los damnificados definitivamente necesita un lugar que los resguarde. Los museos definitivamente necesitan ser un lugar temporal dentro de esa situación porque el gobierno tiene que moverse rápido para ofrecer otras y mejores opciones de vivienda, no refugio. No es nada sencillo. Lo lamentable es que todo esto también se convierta en un ejercicio más de “point scoring” de políticos. Suben las apuestas cuando el presidente ofrezca su oficina en cambio por una carpa – supongo que los ministros sientan la necesidad de moverse en el mismo discurso. No creo que a nadie le convence eso.

    Me gusta la analogía del carro rayado que hizo una amiga, diciendo: “me parece que todavía mucha gente está pendiente de que no se les ralle el carro, quisiera uno creer que son los medios, pero no…la gente le tiene asco a los vulnerables, a los que están jodidos.” Acababa de leer un comentario en Facebook que decía algo como: “Ahora los museos estarán llenos de marginales, que asco!”

    Ese comentario y la actitud que alberga son horripilantes – la peor conclusión que se pudiera sacar de esta situación. ¿Cómo se sentiría uno si de un día para otro le desaparece su casa, sus pertenencias, su historia y hogar? Los testimonios de lo que sufrió Londres cuando la gente tuvo que resguardarse en “shelters” porque iban a perder sus casas a las bombas alemanas en la II Guerra Mundial muestran lo extremo de las necesidades de la gente en situaciones de riesgo:
    “Following the victory over the tube stations, people began to occupy the safe basements of other public buildings. In church crypts throughout the country, terrified people possibly missed the irony of sheltering among a room full of corpses.”
    http://www.bbc.co.uk/history/british/britain_wwtwo/blitz_01.shtml#four

    Si los empleados de los museos –que tienen toda la experiencia y conocimiento necesario– están cuidando las obras, entonces eso tiene que darles a ellos cierta seguridad, ¿no?
    Creo que es imprudente saltar y hacer acusaciones de saqueo de obras y demás cosas sin datos concretos. De lo correcto o incorrecto – bueno, nada es tan sencillo, ni tan blanco y negro. Creo que la situación también ofrece una oportunidad poco aprovechada para que el “arte social” se engrane con la situación no desde la representación, como tú bien comentas, José, sino desde la actividad. Si el arte algo puede hacer por la humanidad, si suscribimos a una retórica de la emancipación del hombre a través de la mirada (como han escrito tantos críticos aquí, pienso, por ejemplo, en los escritos de Roberto Guevara sobre el arte en el paisaje caraqueño, la “nueva escala” del arte en espacios públicos) entonces de repente las preguntas son otras. ¿Qué más se se está haciendo para los damnificados a partir de las líneas “humanistas” del Ministerio de Cultura? ¿Están pensando en ofrecer el arte como un apoyo humano a la gente que está resguardada en las instituciones culturales? El museo, estamos todos de acuerdo, es mucho más que un edificio. Entonces, junto con el apoyo de primera necesidad de comida, baños, colchones, ¿han pensado en desarrollar actividades que usan las obras para crear un espacio colectivo de verlas juntos y comentarlas? Existen proyectos de arte social aquí que trabajan con grupos de alto riesgo. La pregunta no es si los museos deben ser usados, sino cómo.

    Creo pertinente dejar este link a un proyecto de Martha Rosler del año 1989 del libro “If you lived here. The City in Art, Theory, and Social Activism”.
    El proyecto se volvió a exponer (ya en otra versión, obvio) el año pasado 2009 en e-flux.

    If You Lived Here… 1989

    This project, a series of three exhibitions and four town-hall-style meetings, conceived of and directed by Rosler, identified the forces that dominate the structure and use of New York City itself. Exploring issues of housing, homelessness, and urban planning, the work in these exhibitions was made by high-profile professional artists, community groups, school children, homeless people, community-based artists, poor people, squatters, shelter residents, art students, and others. Siting the exhibitions inside a noncommercial gallery, Rosler tied the SoHo art presence to its real estate and the process of redevelopment. During the eighties, redevelopment in New York City resulted in massive displacement of residents. This project illustrated the fact that eviction is no random by-product of gentrification but an essential component of it. “Home Front,” the first exhibition, suggested a war zone occupied by contested urban housing and directed embattled tenants to neighborhood advocacy organizations. “Homeless: The Street and Other Venues” was the second exhibition. The third exhibition, “City: Visions and Revisions,” offered solutions such as designs for urban infill housing, and housing for homeless women and people with AIDS. There was an effort throughout to erase the boundaries between the gallery inside and the community outside: couches and rugs faced video monitors, and billboards (signs of the street) were hung on the gallery walls. A reading room provided activist materials such as demonstration flyers, organizational brochures, and lists of private and public shelters and soup kitchens. On site counseling was provided by Homeward Bound, a self-organized group of homeless people who opened a temporary office in the gallery. The public discussions were lively community events.

    Y aquí una entrevista con Rosler sobre el proyecto: http://www.artinamericamagazine.com/news-opinion/conversations/2009-09-09/interview-with-martha-rosler-and-anton-vidokle/

    Posted by lisa | December 16, 2010, 9:04 am

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